Evidentemente para algunos timberos de la política, las candidaturas son una subasta, donde se ofrecen candidatos al mejor postor. De nada sirvió el papelón de las candidaturas testimoniales kirchneristas, que fueron duramente castigadas por el electorado.
En Corrientes, lejos de acusar recibo el Senador ultra ‘K’ Fabián Ríos, lanzó la candidatura del Diputado Nacional electo Eduardo Galantini, para la intendencia de Monte Caseros. Como le fue bien este domingo, Galantini envalentonado ahora quiere ir por la intendencia, aunque no se sabe que hará con su banca en el Congreso.
Pero lo más llamativo de todo es que en el marco del 35º aniversario del fallecimiento del General Juan Domingo Perón, en la sede del Partido justicialista de Corrientes, el Senador Nacional y candidato a Gobernador, Fabián Ríos admitió que la gente “las juzgo como un error”, a las candidaturas testimoniales.
A tal punto que el Senador Ríos aseveró que “así lo juzgó la gente, al considerar que las candidaturas testimoniales fueron un error. No sé si se juzgó solamente eso, pero la estrategia electoral fue errónea y la relación con la gente fue errónea”.
Sin embargo no tuvo empachos en avalar la candidatura testimonial de Eduardo Galantini: “No es un deseo de Galantini, es un pedido mío”, sentenció. Acto seguido justificó diferenciando que “no es lo mismo, porque en una relación seria y adulta dentro de las estructuras internas que tiene el PJ, Eduardo Galantini ha sido nuestro candidato a Diputado Nacional electo”.
“yo personalmente le pido que vaya por la intendencia. Este no es un deseo de Eduardo Galantini, es un pedido mío. Creo que podemos potenciar en mucho el proyecto político que tenemos si Eduardo Galantini es nuestro candidato a intendente en Monte Caseros”, sentenció.
Finalmente consideró poco importante que Galantini deba renunciar antes de postularse: “es una cuestión administrativa que se verá, lo importante es -desde mi óptica- que lo tengamos como candidato a intendente en Monte Caseros”, concluyó.
COMENZÓ LA DIÁSPORA KIRCHNERISTA
Unas 48 horas antes, la Presidenta había descartado cambios en el Gabinete. Sin embargo la renuncia de Ricardo Jaime, sirvió para dejar en claro que en los tiempos que corren las afirmaciones rotundas deben ser tomadas con pinzas, en la Casa Rosada.
La salida de Jaime –que deberá enfrentar una treintena de causas judiciales- implica quedarse sin el hombre que, entre otras cosas, negoció grandes contratos de servicios, subsidios al transporte, parte de las tarifas y la estatización de Aerolíneas Argentinas.
Jaime es un operador de máxima confianza de Kirchner y casi imposible de reemplazar en términos de lealtad. Anoche las versiones sostenían que el próximo en salir sería el secretario de Comercio. Guillermo Moreno ya no contaría con el aval del ratificado Julio de Vido.
El sucesor será el actual titular de la Administración de Infraestructura Ferroviaria, Juan Pablo Schiavi, un ex macrista, ahora cercano al ministro de Planificación Federal, Julio De Vido.
Sin dudas el Ministro de Planificación es el gran ganador, porque pese a estar la secretaría de Jaime dentro de su órbita, jamás pudo meter sus narices en ese reducto. Jaime reportaba directamente a Kirchner y así se lo hacía saber a sus interlocutores. Pero con la llegada de Schiavi, De Vido logró instalarse en una de las más grandes cajas públicas, que le había sido esquiva.
“De Vido salió fortalecido. Primero, porque presentó la renuncia y no se la aceptaron. Y después, porque colocó a uno de sus alfiles en un lugar clave”, dijo ayer un empresario que recorre los pasillos por los que hasta ayer deambulaba Jaime.
COMPLICADO PANORAMA
Pasaron las elecciones y la economía requiere de importantes cambios, frente a la fuerte caída del superávit fiscal de mayo, que fue del 85% respecto del año anterior, por ejemplo.
Otro tema: moderar el ritmo de aumento del gasto público era impensable antes de las elecciones. Pero ahora el Gobierno deberá intentar bajarlo después de haber perdido la elección y cuando los reclamos sectoriales irán en ascenso.
Por otra parte las cuentas públicas proyectan un déficit de la Nación del orden los $ 15.000 millones para fines de este año. Y a eso se le sumará un déficit provincial que en conjunto superaría los $ 12.000 millones y por el que muchos gobernadores triunfantes reclamarán auxilio a la Nación.
Además, en tiempos de reclamo, el campo presionará por una baja de las retenciones, la industria por un dólar más alto y la pelea por la CGT podría desembocar en una puja para ver quién logra mayores aumentos salariales.
Esos pedidos, por justos que puedan ser, chocarán con la necesidad real que tiene el Gobierno de aumentar la recaudación impositiva y bajar sí o sí el ritmo de aumento del gasto público. Es un dilema a resolver cuando la fortaleza política no lo ayuda.
La escasez de fondos en la caja quedó en claro anteayer, cuando el Tesoro se quedó con $ 3.000 millones de los más de $ 4.500 millones de las ganancias que había obtenido el Banco Central en su último balance. Los expertos dicen que sin esa partida, los números fiscales hubiesen terminado en rojo ya en junio.
Por otra parte, hay un esfuerzo oficial para dejar en claro que la Argentina podrá hacer muchas cosas en materia financiera menos quedar en cesación de pagos.
El Gobierno ya separó unos $ 7.300 millones de pesos de organismos oficiales que estaban depositados en el Banco Nación para comprarle dólares al Banco Central y pagar la deuda que va venciendo.
En agosto debe pagar US$ 2.300 millones de los Boden 2012 y para eso está dispuesto a rascar hasta el fondo todas las latas que pueda, para hacerlo puntualmente.
Pagar en término es importante pero no es suficiente. La Presidenta deberá dar señales claras sobre el rumbo que proyecta en materia económica y con qué colaboradores seguirá. La suba de la soja en el mercado internacional brinda un marco favorable para hacer crecer las exportaciones y el sector externo.
Pero las acechanzas son muchas y la confianza es escasa. Hacer retornar al país los US$ 23.000 millones que se fueron en el último año para incorporarlos a la inversión y al consumo requerirá mucho más que el pago puntual de la deuda y el alejamiento de Jaime.
La salida de Guillermo Moreno, si se produce, permitiría pensar en algún cambio en un estilo de gestión que dio muestras de agotarse.
Atrás quedaron los tiempos de vacas gordas cuando la política, la economía y el crecimiento relucían. Ahora hasta la gripe A acecha a la actividad económica.
NO ACUSAN RECIBO
Terminaron las elecciones y los ruralistas nucleados en Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP) acusaron a Cristina Fernández de “negar la realidad del mensaje de la ciudadanía y su contenido” y consideraron que el agro “se puso de pie frente al atropello gubernamental”.
El comunicado de la entidad a cargo de Pedro Apaolaza surgió como respuesta al discurso presidencial del lunes, donde Cristina Fernández realizó un análisis de los resultados electorales del domingo.
“Negar la realidad del mensaje de la ciudadanía y su contenido implica no tener la voluntad de llevar adelante las correcciones que la mayoría de la población le esta exigiendo al Gobierno nacional”, señaló.
Sobre los legisladores que resultaron electos, la entidad consideró que “deberán escuchar todos los aportes que sean posibles de parte de quienes conocen cada uno de los temas a debatir, por encima de las instrucciones partidarias y de los criterios de conveniencia política o personal”.
Además, consideraron que el campo fue “el primer sector que se puso de pie frente al atropello gubernamental” atribuido a la Presidenta de la Nación.
“La sociedad en su conjunto, y en especial las comunidades del Interior quienes de inmediato se sintieron representadas en defensa de su dignidad y bienestar, se sumó a una resistencia pacífica en reivindicación de principios esenciales y a favor del interés general”, agregó la entidad.