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19/02/2010

Astrada prueba fórmulas para levantar a river; mientras, castiga jugadores

Sin Buonanotte, aún convaleciente, y sin Ortega, no convocado para jugar por sus problemas de adicción, el técnico ahora sancionó a Villalva por llegar tarde a una práctica. Y el equipo no aparece.


El jefe. River en Ezeiza. Astrada habla con los jugadores. Falta Villalva, castigado por llegar 15 minutos tarde.

A la falta de tranquilidad futbolística, Leonardo Astrada, el técnico de River, ha tenido que sumarle cotidianamente asuntos colaterales a la pelota. Ya le tocaron los problemas de Diego Buonanotte y Ariel Ortega. Ahora, por ejemplo, le llegó quince minutos tarde la nueva figurita, Daniel Villalva, el Keko. Y Astrada, como si fuera un director de escuela, decidió mandar al pibe al rincón: no lo dejó practicar y tal vez extienda el castigo hasta el domingo.

Astrada terminó el último año con la tragedia que vivió Diego Buonanotte. El accidente automovilístico, en el que fallecieron tres amigos del Enano, quien, a su vez, pasó varios días internado en grave estado, tuvo como hecho secundario el costado futbolístico: privó al entrenador de un jugador que podría ser clave para el equipo. Buonanotte, ahora, intenta recuperarse para volver a las canchas.

Así y todo, River tuvo un verano con mucho sol. Incluso, hasta ganó los dos Superclásicos –uno de ellos por penales– aprovechándose de que del otro lado las cosas no iban mejor. Todo tranquilo hasta que empezó el torneo: derrota con Banfield, primero, y luego un avance a los tumbos: triunfo con Chacarita, empate con Central y caída con Colón.

En el medio, apareció Ortega. O, mejor dicho, no apareció Ortega. Y ahí, otra vez, con un tema complejísimo para quien quiera afrontarlo: el qué hacer con el Burrito. Astrada optó por una idea: cuando esté bien, jugará; cuando no, no jugará. Mientras tanto, apelarán a la familia.

Y si el verano fue soleado se debió, en parte, a chicos como Villalva, que ayer llegó tarde. La amonestación al correntino, sin embargo, parece exagerada. Pero es una muestra de que el técnico está intentando hacer equilibrio para no se le vaya todo al demonio.

Mientras tanto, y con el Keko en el rincón, Astrada apeló a Gonzalo Ludueña para ocupar su lugar. Hasta aquí, no hay indicadores firmes de cómo seguirá la cuestión. Pero existen probabilidades de que el técnico le mantenga el castigo, al menos, hasta el partido ante Arsenal en el Monumental.

Además, Astrada continúa como un científico encerrado en el laboratorio, intentando encontrar la fórmula que pueda darle un River mejor. ¿Existirá eso? Quién sabe, pero el entrenador ensaya: en la última práctica probó, otra vez, con Matías Almeyda como central. Ya lo había hecho en el torneo pasado y, según el entrenador, lo dejó conforme.

Pero hubo más exploraciones de Astrada. A Cristian Villlagra lo mandó como lateral derecho. Y Paulo Ferrari jugó en la mitad de la cancha. De ese modo, tapó los agujeros que le dejan las suspensiones de Nicolás Sánchez y Facundo Quiroga. Oscar Ahumada hará de Almeyda, si el Pelado sigue en la covacha del fondo.

Pero el rompecabezas aún está desarmado. Lo primero será saber si el Keko continuará afuera. Ortega, por ejemplo, seguirá en penitencia. Al menos, ayer participó de la practica con el equipo alternativo, señal de que todo continúa igual con él, salvo que las necesidades futbolísticas –como ha ocurrido otras veces– le entreguen un nuevo indulto.

Fuente: River