Edición del miércoles, 8 de septiembre de 2010 .     Hora:  
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NEA

28/02/2010

Critican nuevo acuerdo para proveer de gas boliviano para el GNEA

Existe pesimismo por el nuevo contrato que acordaron Argentina y Bolivia para proveer de fluído al Gasoducto del NEA (GNEA), según revela un artículo publicado en un medio especializado del vecino país, firmado por el experto en temas energéticos, Carlos Miranda Pacheco.

 

El especialista recuerda que “el antiguo contrato debía iniciarse el 1 de enero del 2007 con el suministro de 7,7 MMm3/d, llegar hasta 16 MMm3/d el 2009 y alcanzar 27,7 el 2017. Paralelamente, el comprador debía construir un ducto para llevar gas desde la frontera por el noreste argentino (NEA) a un costo aproximado de 2.000 millones de dólares. Adicionalmente, YPFB con financiamiento argentino, debía construir una planta para extraer los licuables del gas que se exportarían”.

“Ninguno de los países cumplió el contrato. YPFB nunca pudo y Enarsa no ha construido ni un metro del gasoducto NEA. Por estos motivos, el ministro Julio de Vido, de la Argentina, anunció en junio del 2008 que se harían ajustes al contrato, con un anexo que ahora todo el mundo llama adenda. La adenda está en plena negociación entre empresas desde hace más de ocho meses”, explica Miranda Pacheco en su artículo.

Luego se pregunta, “¿Qué puntos son tan irreconciliables que han hecho necesaria la intervención personal del segundo hombre del Gobierno nacional y del Ministro de Planificación de la Argentina?”

Luego explica: “Argentina observa que no obstante tener un contrato firmado, Bolivia no incrementa su producción para cumplir el calendario acordado y, por el contrario, está en descenso, pasando el riesgo de tener un gasoducto caro sin uso. Y Bolivia indica que precisa una seguridad de pago firme porque debe pagar los costos a las productoras privadas que son las que deben perforar los pozos y rememoró que Argentina, en un contrato pasado, llegó a deber a Bolivia 400 millones de dólares”.

“El antiguo contrato –recuerda Miranda Pacheco-, pecó de un optimismo desenfrenado. El calendario de entregas especificaba tener 28 MMm3/d adicionales de producción de gas para el 2010 (cláusula XII). Esto significaba duplicar la producción actual. Ahora, el nuevo acuerdo ha sido reformulado. Año 2010 con 5 MMm3/d para llegar a 13 MMm3/d el 2013. El siguiente tramo sería llegar a los 27MMm3/d (25 MMm3/d) el 2017. Lamento tener que indicar, y ojalá me equivoque, que estas estimaciones no son realistas ni para el productor ni para el comprador. Llegar a la meta del 2017 con 27 MMm3/d significa duplicar la producción bolivina porque a esos 27 MMm3/d requeridos se deben sumar los 8 a 10 MMm3/d que se requieren para el Mutún”.

“Duplicar la producción boliviana de gas significa no sólo más gas y petróleo, sino más oleoductos y gasoductos internos y otra refinería para acomodar los nuevos volúmenes. En síntesis, debemos invertir más que Argentina. Estimado: entre 8.000 y 10.000 millones de dólares”, sentencia.

“Por otro lado, -explica- pretender que las provincias del NEA consuman 27,7 MMm3/d de acá a siete años, siendo que su actual consumo es inexistente, es improbable. Un ejemplo. El lograr que el mercado de Sao Paulo acepte 12 MMm3/d adicionales de gas en cinco años en una economía que es tres veces más grande que la de toda Argentina, ha sido un esfuerzo grande de mercadeo por Petrobras y Comgas”.

Al culminar su articulo vaticina que “las modificaciones acordadas –en el nuevo contrato-, nos conducirán a nuevas frustraciones”.