Economía
09 de julio de 2018
La recesión podría durar hasta un año por el ajuste fiscal y la inflación
Varios son los analistas que sostienen que a fin de año comenzará la reactivación. Otros, en cambio, alertan que recién hacia el segundo trimestre de 2019 se podrá revertir la retracción de la economía.
No son buenos tiempos para la economía argentina, que se ve sacudida desde el segundo trimestre por una crisis con una fase claramente recesiva golpeada además por la sequía en varios lugares del país, la devaluación de la moneda, la aceleración inflacionaria, y tasas al 40% que recortaron notablemente el crédito.
 
 
 
Esta es una visión del país actual que comparten casi todos los economistas.
 
 
 
El tema ahora pasa por saber ¿cuánto durará todo esto?
 
 
 
Los analistas y expertos económicos que son más optimistas estiman que seguirá todo igual solo dos trimestres. Sin embargo, también están allí los más pesimistas, que no piensan del mismo modo y aseguran la continuidad de una crisis que se prolongará hasta los primeros tres meses de 2019, sumando así casi un año de variaciones negativas.
 
 
 
La diferencia fundamental se sostiene en que varios creen que durante el último trimestre de este año puede haber una leve recuperación económica que se vería alentada por la cosecha de trigo,y también estaría condicionada a lograr estabilizar el mercado cambiario.
 
 
 
De todos modos, los que no creen en tal escenario, afirman -según un informe reciente de Perfil- sin dudar que el Gobierno “tiene las manos atadas” por el acuerdo con el FMI para aplicar políticas fiscales expansivas o herramientas monetarias para revertir la situación. Con el salto del dólar en la última semana de junio –de $ 27,6 a $ 29,5– la consultora Ecolatina recortó en estos días la previsión de crecimiento de 2018 de 0,8% a 0,5%, y en Ferreres pasaron de un escenario positivo a una caída de 1%. En Analytica prevén un descenso de 0,8%, en Eco Go retracción de 0,5%, y para Elypsis será 0%.
 
 
 
Por su lado, el economista Miguel Ángel Broda advirtióque la recesión económica seguiría “tres o cuatro trimestres” (con una contracción acumulada de 4,5%) y “solo sería más suave que la de 2009” cuando también afectó una gran sequía, en plena crisis económica global, y el conflicto entre el campo y el gobierno de Cristina Kirchner, un tenso momento en que la economía cayó 10,2%. Al mismo tiempo, el economista dijo que la recesión de 2012 duró dos trimestres (con contracción acumulada de 4,5%) impactada por el cepo cambiario, mientras en 2016 duró tres trimestres, y en 2014 cuatro trimestres con caídas de 3,4% y 3,9%, respectivamente.
 
 
 
En un sentido similar va Fausto Spotorno (Ferreres), quien predice retracciones interanuales del segundo trimestre de 2018 hasta el primer trimestre de 2019 (de 2,2%; 2,6%, 2,2% y 0,7%, respectivamente), y sostiene que “realmente no se va a ver crecimiento hasta el segundo trimestre de 2019 empujado por el campo”.
 
 
 
Así mismo, en comparación directa de esta con otras recesiones de la economía anteriores, el economista Broda dijo que en este momento “la economía enfrenta una tormenta perfecta: la política fiscal será contractiva, la monetaria tendrá sesgo restrictivo, y la masa salarial caerá por la caída del salario y la retra-cción del empleo”. D’Attellis juzgó que “lo más grave de esta recesión es que el Gobierno ya agotó los instrumentos; la de 2014 serevirtió con políticas contracíclicas, en 2016 se apostó al crédito con los préstamos UVA que dinamizó a la construcción. En cambio, hoy el país no tiene financiamiento externo, agotó la instancia del FMI, y esa plata no alcanza para frenar al dólar por los desequilibrios que tiene la economía, no hay margen para estimular el consumo porque hay estrangulamiento del crédito, están muy al límite para poder revertirla”.
 
 
 
Claro que el acuerdo reciente del Gobierno de Mauricio Macri con el FMI también tiene su efecto en la economía nacional y el escenario que se viene por delante. En este sentido, Gravina comentó que el Gobierno “tiene las manos atadas, el acuerdo con el FMI inhabilita para una política fiscal expansiva, a diferencia de 2009 que aumentó un poco el déficit, o 2016 que usó el crédito para reactivar”. Furiase coincidió que “se quedó sin grados de libertad para hacer política fiscal anticíclica”, y evaluó que en esta recesión “otro ingrediente complicado es que hay salida de capitales, mientras que en 2016 Argentina aún era atractiva financieramente”.
 
 
 
Por su lado, el conomista Zelpo remarcó al mismo tiempo que existen factores que ayudan a superar la situación “como la demanda de Brasil, las exportaciones están creciendo al 20%, la pesca y otras producciones regionales están produciendo muy bien, y la producción de petróleo empieza a reactivar vía Vaca Muerta”.
 
 
 
Así las cosas, casi todas las líneas de financiamiento bajaron en junio su tasa de crecimiento en comparación directa con el pasado mes de mayo, según el Informe Monetario del Banco Central.
 
 
 
Pero también hubo una excepciónm, y fue la financiación a través de las tarjetas de crédito, alentado por los mayores gastos en electrodomésticos que suele observarse cuando hay mundial de fútbol. Los préstamos hipotecarios acusaron el impacto de la devaluación y desaceleraron su tasa de crecimiento real desestacionalizado a 3,3% mensual.
 
 
 
En medio de la crisis y las corridas financieras, sin embargo los depósitos efectuados en pesos mostraron una suba de 1,5% en junio frente a mayo. Los depósitos en pesos del sector privado registraron un crecimiento de 1,9% mensual. “Si bien los depósitos a plazo fijo mantuvieron su saldo promedio mensual, a lo largo del mes presentaron una trayectoria decreciente que se revirtió durante la última semana de junio”, señaló.
 
 
 
La caída estuvo explicada por el comportamiento de las colocaciones minoristas, dado que los depósitos de más de $1 millón mantuvieron su saldo estable. Por su parte, los depósitos del sector público aumentaron 0,6%.
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