Internacionales
ENCUENTRO EN ROMA
14 de febrero de 2020
Lula visitó al Papa en primer viaje al exterior desde que salió de la cárcel
Se reunieron en la Casa Santa Marta. El encuentro fue gestionado previamente por el presidente argentino, Alberto Fernández.
El papa Francisco recibió este jueves en El Vaticano al ex presidente de Brasil Luis Inácio Lula da Silva, en una reunión que duró aproximadamente una hora y en la que conversaron "sobre un mundo más justo y fraterno", según expresó el ex mandatario.
 
 
 
El Sumo Pontífice y Lula se reunieron en la residencia papal de Casa Santa Marta, en lo que fue el primer encuentro entre ambos luego de que denunciaran durante el último tiempo el denominado "lawfare" como un mecanismo de coordinación mediático-judicial para perseguir y encarcelar a dirigentes políticos en Sudamérica.
 
 
 
Tras la visita, el ex jefe de Estado publicó en su cuenta de la red social Twitter dos fotos con Francisco y escribió: "Encuentro con el Papa Francisco para conversar sobre un mundo más justo y fraterno".
 
 

El papa le había enviado una carta en mayo pasado al líder del Partido de los Trabajadores en la que le expresó su "proximidad espiritual" y le pedía "coraje" para "no desanimarse" y "seguir confiando en Dios".
 
 
 
El encuentro lo gestionó el presidente argentino Alberto Fernández durante su junta con el Santo Padre del 31 de enero último.
 
 
 
El ex mandatario brasileño, de 74 años, salió de prisión el pasado 8 de noviembre después de permanecer durante año y medio en la cárcel, tras una decisión de la Corte Suprema de Justicia que determinó que la prisión de una persona condenada antes de que se agoten todos los recursos es inconstitucional.
 
 
 
Lula estaba tras las rejas desde el 7 de abril de 2018, cuando comenzó a cumplir una pena de ocho años y diez meses por corrupción al ser sentenciado en tercera instancia, acusado de recibir a manera de soborno un departamento de playa de la constructora OAS a cambio de beneficios para la adjudicación de contratos con Petrobras.
 
 
 
Además de esa condena, el ex presidente tiene otra por corrupción y lavado de dinero en un proceso similar, también relacionado con las irregularidades que envolvieron a la estatal petrolera y que fueron reveladas por la Lava Jato, la mayor operación anticorrupción en la historia de Brasil.
 
 
 
El ex mandatario siempre ha manifestado su inocencia y ha insistido en que su prisión se debió a motivos políticos para asegurar el triunfo del ultraderechista Jair Bolsonaro.
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