Economía
ECONOMIA ARGENTINA
21 de enero de 2020
Desde el exterior pronostican que la Argentina tendrá otro año recesivo
Los pronósticos aseguran que la economía argentina encadenará en 2020 su tercer año consecutivo de caída. De los últimos 10 años el PBI sólo creció en 4.
Alberto Fernández iniciaría su mandato con un primer año recesivo, según lo reflejan las proyecciones sobre la Argentina de los principales analistas extranjeros que monitorean los mercados emergentes y, en particular, la región.
 
 
 
Según estos pronósticos, este año el PBI registraría una caída de entre 1% y 2%. De modo que, de confirmarse estos escenarios, la economía argentina encadenará en 2020 su tercer año recesivo.
 
 
 
Se tendría así que de los últimos diez años (2011-2020), la economía argentina creció solo en cuatro oportunidades. Claro que para semejante perfomance la gestión de Cambiemos fue determinante ya que de los cuatro años de mandato de Macri sólo creció en uno (2017). Ahora Fernández tendrá la chance de intentar revertir este triste desempeño macro. Pero todo indica que este año, según la visión externa, será nuevamente recesivo, por lo que le quedarán los otros tres años para hacer despegar a la economía. Encima, los pronósticos dan cuenta que pese a la recesión la alta inflación persistirá. O sea, 2020 pinta nuevamente como un año con estanflación. Al respecto las estimaciones rondan el 44% anual.
 
 

La contracción estimada del PBI para este año llega hasta a un 2% debido a tres factores fundamentalmente: la disminución de las inversiones, los controles y la falta de financiamiento externo. Claro que apuestan a que, irónicamente, en el segundo semestre haya espacio para esperar un aumento modesto en el consumo de la mano de alguna mejora en los salarios reales y vinculado a la alta dolarización de los ahorros. Aunque con respecto a esto último la rica historia económica argentina muestra que el apetito por dolarizarse nunca se satisface plenamente, como algunos funcionarios especularon en el gobierno anterior.
 
 
 
Con relación al tema de la deuda y en función a las declaraciones del ministro de Economía, Martín Guzmán, de que Argentina apunta a establecer un camino hacia el equilibrio fiscal y externo consistente con la sostenibilidad de la deuda y que se buscará una reestructuración amigable de la misma, desde afuera temen que las negociaciones sean prolongadas y no descartan que se registre un incumplimiento de pago antes de llegar a un acuerdo. Este riesgo sigue siendo alto debido a la falta de claridad en el camino hacia el equilibrio y la probable ausencia de asistencia del FMI.
 
 
 
El Gobierno aspira a que la economía vuelva a crecer una vez que haya cerrado la negociación de la deuda. Pero nada indica que la receta a aplicar, que en realidad aún se desconoce, surta efecto, sobre todo porque parece repetir varias iniciativas empleadas en la última década y que no lograron sacar al país del estancamiento secular.
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