Nacionales
17 de marzo de 2016
Huella Hídrica: estudian el uso, consumo y distribución del agua en el NEA
Un estudio científico de la UNNE busca conocer la “Huella Hídrica” en la región NEA, que permite estimar el consumo directo e indirecto de agua utilizada para consumo humano y para la generación de bienes y consumo.
La “Huella Hídrica” es un indicador del uso de agua en una región, provincia o país, pero no sólo la utilización en forma directa del consumidor o productor, sino también incluye el consumo indirecto en toda la cadena del proceso. Asociado al término de “Huella Hídrica” está el de “Agua Virtual” que es el volumen de agua directa o indirectamente utilizado para la producción de cualquier artículo o producto.
 
Así el concepto de “Agua Virtual” se enfoca en el aspecto de la producción de un producto y la Huella Hídrica es un enfoque desde la perspectiva del consumo y contiene al término de Agua Virtual.
 
En los últimos tiempos los estudios vinculados al uso, consumo y distribución del agua en humanos y en actividades económicas tomaron trascendencia ante la necesidad del cuidado, preservación y sostenibilidad de este recurso natural.
 
En atención a uso sostenible del agua como recurso agotable, desde la UNNE se inició un proyecto de investigación denominado “Huella Hídrica del NEA orientado al uso agrícola y humano”, con el objetivo de contribuir al conocimiento, planificación y uso racional de los recursos hídricos.
 
El proyecto de investigación, que incluye varias líneas de estudio específicas, lo llevan a cabo grupos de investigadores de la Facultad de Ingeniería y la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNNE, bajo la dirección del Magíster Ingeniero Alejandro Ruberto y la co-dirección del Magíster Ingeniero agrónomo Héctor Currie.
 
El estudio de la UNNE sobre “Huella Hídrica” puede dividirse en dos grandes líneas que a su vez se vinculan: el consumo de agua urbana y humana, es decir el consumo de agua directo o indirecto de  familias tipo del NEA a través de los productos y servicios que consumen; y la segunda línea orientada al “Agua Virtual” o el consumo de agua que demandan las principales producciones primarias de la región NEA.
 
“Estimar tanto el consumo de agua humano (urbana) como de la producción primaria (rural) demanda una ardua tarea de relevamientos y mediciones, así como un complejo análisis de la información recabada” explicó el  ingeniero Ruberto, director del proyecto.

 
Agregó que el estudio de la Huella Hídrica está poco expandida en el país y principalmente los estudios se acotan a áreas disciplinares, como la huella hídrica del agua en turismo o en un cultivo, y delimitados a espacios geográficos como ciudades o áreas rurales. Muy pocos son los estudios que aborden el consumo humano o familiar, así como la Huella Hídrica a nivel de varias de provincias (región NEA).
 
 
 
Consumo Familiar. Una familia no consume sólo el agua que ingiere, sino que detrás de cada producto hay un consumo oculto de agua que es el agua que demandó producirlo.
 
En la investigación de la UNNE para estimar el consumo urbano y familiar, la metodología implementada consistió en relevar muchos de los productos consumidos por familias “tipo” del NEA, seleccionados y desagregados en: alimentos, artículos de limpieza, indumentaria, cosméticos, insumos y librería, bijouterie, adquisición de electrodomésticos, regalería y otros.
 
El muestreo fue efectuado en dos familias: una de Corrientes y otra de Resistencia durante dos años. Luego, se relacionó esos productos consumidos con los valores de referencia “estándares” de requerimientos de agua de esos productos.
 
De acuerdo a algunos resultados parciales, aún en análisis, en promedio, en el NEA una persona consume 3,6kg de carne vacuna mensual, la cual necesita 15.400 litros de agua para el proceso de 1kg, dando como resultado 55.440 litros de agua/hab/mes sólo por el consumo de carne.
 
También se consideran importantes consumos como pan y leche. El primero con promedio de 2kg/ hab/mes, siendo necesario 1.600 litros por kilogramo procesado, que da un valor de 3.200 litros de agua/hab/mes y el segundo, de 5 litros/hab/mes, necesitando 1.020 litros de agua por litro de leche, dando un valor aproximado mensual de 5.100 litros de agua/hab/mes.
 
Si bien aclararan que estos datos son parciales, a los investigadores les permiten acercarse a dimensionar el consumo de agua directo e indirecto de una familia tipo y de la población del NEA, teniendo en cuenta que prácticamente no existen en el país estudios sobre la huella hídrica urbana.
 
 
 
Agua en producciones agrícolas. En el caso de la Huella Hídrica Agrícola, la investigación de la UNNE apuesta a identificar la cantidad directa e indirecta de agua, “Agua Virtual” que demanda producir los principales productos primarios de la región como arroz, soja, trigo, maíz, entre otros.
 
Si bien existen estudios sobre consumo “tipo” de agua en estas producciones, es importante realizar la estimación a nivel regional pues son muchas las variables que influyen en la demanda de agua, como las condiciones climáticas, características geográficas, forma de cultivo, entre otras.
 
Por ejemplo, el Agua Virtual que contiene el arroz en China es de 1.321 m3/tonelada, en Nigeria de 7.036 m3/tn, en Entre Ríos 1.758m3/tonelada y los resultados de la investigación de la UNNE estima en 1.327 m3/tonelada promedio de la demanda de agua del arroz en Corrientes.
 
En cuanto a soja, los valores de China y Canadá son de 1.770 m3/tonelada y de Corrientes 1.250 m3/tonelada.
 
“Conocer la cantidad de agua que demanda una producción primaria permite relacionarla con la disponibilidad del recurso hídrico en la región y poder regular y optimizar su uso” explicó Ruberto.
 
Ejemplificó que mientras Corrientes tiene una oferta de agua pareja y abundante en todo su territorio, el Chaco tiene una zona muy húmeda al este, una zona seca al oeste y una intermedia. “Conocer el consumo virtual de agua de una producción posibilitaría regular que tipo de plantaciones promover en cada zona”.
 
Justamente, uno de los objetivos de la investigación sobre Huella Hídrica es generar información que pueda de resultar de interés para los tomadores de decisión, Gobierno y profesionales, en la elaboración de pautas de gestión y cuidado de los recursos hídricos.
 
“Esto posee un gran campo de aplicación en la planificación adecuada en los aprovechamientos del recurso hídrico del NEA” remarcó.
 
Pero además se considera relevante estimar el “Agua Virtual” contenida en los productos, sobre todo en los que son exportados y de gran demanda hídrica, pues el Agua Virtual se considera como una forma de “exportación” de  agua de manera indirecta a otros países.
 
Los responsables del proyecto de investigación de la UNNE, consideran factible generar herramientas tecnológicas y metodológicas eficaces y eficientes que ayuden al conocimiento, planificación y uso racional de los recursos hídricos de la región NEA a través de la valoración de la Huella Hídrica.
 
Esperan poder adecuar el conocimiento generado a la geografía particular de la región NEA, e incorporar los conceptos de Agua Virtual y Huella Hídrica a los tomadores de decisiones.
 
 
 
Las huellas hídricas. En el cálculo de la “Huella Hídrica” de un proceso, incluyen a la “Huella Hídrica” azul, la “Huella Hídrica” verde y la “Huella Hídrica” gris.
 
La “Huella Hídrica” azul se incluye porque cuantifica la cantidad de agua disponible que es consumida en un período de tiempo determinado, por un grupo de personas, en producción y /o en servicios; entendiéndose que las aguas superficiales y subterráneas no consumidas o utilizadas, sirven para mantener los ecosistemas que dependen de ellas.
 
 En el caso de los productos agrícolas, el contenido azul de una cosecha se define como la suma de la evaporación del agua de riego en campo y del agua de los canales de riego.
 
 El Agua Verde es la precipitación que llega al suelo y que no se pierde por escorrentía, almacenándose temporalmente en la parte superior del suelo o en la vegetación. Por tanto, la “Huella Hídrica” verde es el volumen de agua de lluvia consumida durante el proceso de producción.
 
 La “Huella Hídrica” gris es un indicador del grado de contaminación del agua dulce en un determinado proceso. Se define como el volumen de agua dulce que se necesita para asimilar la carga de contaminantes, basados en las normas vigentes de calidad ambiental del agua.
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